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miércoles, 21 de mayo de 2014

REVISIÓN DE LUNARES


Mapeo de lunares y su importancia en el melanoma.


Todas las personas tenemos un número variable de lunares normales. Algunos están presentes desde el nacimiento, y se denominan congénitos, y otros van apareciendo a lo largo de la vida, los nevus adquiridos. Estos son los lunares más comunes.

Lo que debes saber... 

El mapeo de nevus es la mejor manera de controlar los nevus y vigilar posibles cambios o aparición de nuevos elementos sospechosos de melanoma. 
Sólo está indicado para si hay riesgo de melanoma (personas con muchos lunares adquiridos, con nevus congénitos gigantes, con familiares con melanoma, con piel clara y ojos azules…). 
Es fundamental para observar de forma precoz signos de sospecha, e indicar la extirpación de alguno de ellos.

¿Qué lunares pueden ser peligrosos y en qué personas?

Tener lunares no es en sí peligroso, pero puede aumentar el riesgo de padecer melanoma (un cáncer de piel potencialmente mortal que en sus inicios puede parecer un simple lunar) en algunas personas: las que tienen muchos lunares adquiridos, las que presentan nevus congénitos de tamaño gigante, las que han tenido casos de melanoma en familiares próximos, aquellas que se han quemado con el sol en su juventud, las que tienen piel clara y ojos azules, y las que tienen unos lunares de forma, tamaño o color poco habituales que llamamos atípicos o displásicos.

¿Qué es un mapeo de nevus?

En la actualidad, la mejor manera de controlar los nevus de una persona y vigilar posibles cambios o aparición de nuevos elementos sospechosos de melanoma es el mapeo de nevus. Consiste en fotografiar y situar todos los nevus de la piel en un mapa corporal, y además tomar imágenes de algunos de ellos con un microscopio de epiluminiscencia o dermatoscopio digital, una tecnología que permite ver ciertos datos de la estructura de los nevus que pueden orientar hacia su posible benignidad o malignidad. Como las imágenes de estos mapas corporales y nevus individuales se pueden ir comparando en el tiempo, resultan fundamentales para observar de forma precoz signos de sospecha, e indicar la extirpación de alguno de ellos.

¿Que personas lo necesitan?

No todas las personas tienen que controlarse los nevus con estos aparatos. Aunque cualquiera puede solicitarlo, en realidad sólo está indicado para las personas con riesgo de melanoma que hemos mencionado.

En cuanto a qué número de lunares se considera normal, podemos decir que tener más de 50 nevus a la edad adulta aumenta el riesgo de padecer un melanoma 3,7 veces más que la población normal. Si se tienen más de 100 nevus, el riesgo aumenta a 7,6 veces más.

Nevus atípico

Sobre el nevus atípico o displásico, sus características son las siguientes: son más grandes que los nevus comunes, de entre 5 y 15 mm de diámetro máximo, tienen bordes irregulares, su color es algo más irregular, y muchos tienen forma de huevo frito, con un centro más oscuro y un borde más claro. Los individuos con nevus displásicos tienen un riesgo entre 7 y 27 veces mayor que la población general de padecer un melanoma. Este riesgo se incrementa si hay historia familiar de melanoma.
Si ciertos lunares tienen riesgo de ser melanomas en algún momento, ¿por qué no extirparlos todos?
Es una pregunta frecuente cuando se habla de nevus y melanoma, pero extirparlos todos no anularía completamente el riesgo. El melanoma puede aparecer sobre un nevus previo, pero también sobre una zona de la piel en la que no había ninguno.

REVISARSE A TIEMPO, UN SEGURO DE SALUD

En cuestión de salud el tiempo importa, así que si tienes alguna sospecha no dudes en consultar al médico que será el que mejor te oriente y aconseje sobre los pasos a dar.

Referencia:http://www.mapfre.es/salud/es/cinformativo/mapeo-lunares-melanoma.shtml

martes, 20 de mayo de 2014

OPERACION VERANO: CUIDADOS BAJO EL SOL



Cuenta regresiva para que comience una nueva estación. 

Consejos para conseguir un bronceado sin dañar la piel

Los casos de cáncer de piel se han incrementado notablemente en los últimos años, en gran medida, por desinformación, descuidos y una incorrecta protección solar.

Año tras año, el sol incrementa sus efectos dañinos sobre nuestra piel. Debido a una capa de ozono cada vez más debilitada, nos encontramos expuestos a permanentes radiaciones solares que resultan muy nocivas. Una exposición sin cuidados acelera el proceso de fotoenvejecimiento. Por eso, hoy más que nunca es importante intervenir y trabajar sobre la prevención para no llegar a tratar los síntomas, los cuales pueden ir desde resequedad, manchado, quemaduras, arrugas hasta lesiones irreversibles, incluyendo el cáncer de piel.

Tres tipos de rayos UV

Existen tres tipos de rayos UV, ellos son:

UVA: causan envejecimiento de la piel y pueden causar cáncer de piel.

UVB: causan enrojecimiento, quemadura solar, y predisposición al cáncer de piel.

UVC: son filtrados por la capa de Ozono de la atmósfera.

Las personas más sensibles al sol son las de piel blanca, ojos claros y cabellos rubios o pelirrojos. Además en los niños y ancianos, el exceso de exposición también es absolutamente perjudicial. En estas personas, hay un mayor riesgo a contraer problemas en la piel.
Para pieles blancas, lo ideal es utilizar un factor de protección alto, de 40 o 60. Es un mito que a mayor protección solar menor es el bronceado. Para las pieles más oscuras un factor de protección de 15 es el adecuado. En ambos casos, deben respetarse los horarios de exposición.

Los cuidados a tener en cuenta
  • Elegir la crema y el índice de protección solar adecuado al tipo de piel. Cuanto más clara es la piel de la persona, mayor es el factor de protección (FPS) que necesita.
  • A mayor número de FPS, mayor protección.
  • Aplicar la crema como mínimo 30 minutos antes de exponerse al sol.
  • Extender la crema sobre la piel bien seca. Si la piel está mojada, las gotas funcionan como una lupa y aumentan el riesgo de que se produzcan quemaduras.
  • Aplicar una capa abundante de crema, asegurándose que se ha extendido por toda la piel sin dejar zonas sin protección. Volver a aplicar crema todas las veces que sea necesario y después de bañarse.
  • Utilizar protección solar aunque esté nublado y durante todo el día.
  • Proteger los ojos con gafas adecuadas y los labios con protector labial.
  • Si estás tomando algún medicamento, debés consultar la ficha técnica y comprobar si son fotosensibilizantes, en cuyo caso evitá tomar el sol.
  • En niños, la fotoprotección debe ser completa con protección ultra alta.
  • La exposición al sol debe ser gradual, ya que la piel necesita un acostumbramiento paulatino a los rayos solares. Recordad que hasta 40 minutos expuestos al sol es la cantidad justa para no sufrir mayores riesgos.
  • Después de la exposición, es necesario nutrir e hidratar la piel. A su vez, es importante tomar mucha agua y consumir alimentos ricos en vitamina E y C.