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sábado, 23 de diciembre de 2023

ESTAS NAVIDADES "POCA CAMA, POCO PLATO Y MUCHA SUELA DE ZAPATO".

 Según Séneca, el hombre no muere, se mata. Y esto tiene que mucho de verdad si tenemos en cuenta que el hombre podría vivir biológicamente hasta 120 años. La expectativa de vida se acorta por factores como enfermedades, accidentes y otras eventualidades. Pero es esencialmente debido a las malas prácticas humanas y a la falta de un adecuado autocuidado que reduce la longevidad.

Los índices de inactividad física siguen siendo alarmantes. A las puertas de la Navidad, desde el Servicio de Fisioterapia del Centro de Salud Tomelloso I os queremos dejar unos consejos para pasar unas fiestas saludables y empezar el año con buen pie.

DE GRANDES CENAS ESTÁN LAS SEPULTURAS LLENAS.

Coma con moderación y aliméntese de manera saludable. Y tenga muy en cuenta este refrán. Existen comidas sanas que pueden servirse perfectamente en las cenas familiares de Nochebuena y Nochevieja para sorprender a sus invitados.


POCA CAMA, POCO PLATO Y MUCHA SUELA DE ZAPATO.

Evite el sedentarismo y haga ejercicio según sus capacidades. A continuación les dejamos una sencilla tabla de ejercicios que pude realizar diariamente al levantarse para comenzar el día con energía.



SI QUIERES VIVIR SANO, ANDA UNA LEGUA MÁS POR AÑO.

Salga a caminar diariamente. Tenga en cuenta un buen calzado y camine por terrenos regulares. Si sale a caminar en grupo mucho mejor, pues la salud social es también muy importante. 
Caminar reduce el riesgo de hipertensión, produce efectos beneficiosos contra el colesterol, ayuda a prevenir la aparición de diabetes, mejora el estreñimiento, fortalece el sistema musculoesquelético, evita la obesidad, mejora la circulación, refuerza la función inmunitaria y en general, alarga la vida.




MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR.

Lleve una vida sana, haga ejercicio, evite el sedentarismo, evite el sobrepeso, consulte con los profesionales sanitarios de atención primaria, porque Más vale prevenir que curar.
 






domingo, 17 de diciembre de 2023

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En las últimas décadas, hemos conocido que la cantidad de tiempo que estamos sentados se relaciona con enfermedades crónicas, aumentando el riesgo de mortalidad, diabetes tipo II, enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer.

Este aumento del riesgo de enfermedad por estar sentados es independiente tanto de la cantidad de actividad que se realice semanalmente, así como de la intensidad de la misma (moderada o vigorosa). Por ejemplo, aunque una persona practique deporte a diario, si permanece mucho tiempo sentada al día, aumentará el riesgo de padecer enfermedades crónicas.

Anteriormente, no hacía falta que reflexionáramos sobre cuánto tiempo nos movíamos o estábamos en reposo, ya que el estilo de vida de la sociedad era muy distinto al actual: nos desplazábamos la mayor parte del tiempo a pie, incluso había que caminar para coger el transporte público; la ropa se lavaba a mano y los niños se entretenían jugando en la calle. Con el paso del tiempo, el avance de la tecnología nos haría la vida más fácil, pero llegaría de la mano de un nuevo concepto: el sedentarismo.


El sedentarismo se define como el tiempo que permanecemos en estado de reposo, ya sea tumbado, recostado o sentado, caracterizándose por un gasto energético muy bajo. Por tanto, una persona sedentaria es aquella que permanece gran parte del día en esas posiciones, independientemente de si realiza algún tipo de actividad o práctica deportiva.


Hoy en día, todos conocemos la importancia tanto de la actividad física como del ejercicio físico: movernos y hacer ejercicio es bueno para nuestra salud. Sin embargo, parece que el hecho de centrarnos en hacer ejercicio de manera puntual, nos has hecho pasar por alto qué tipo de comportamiento tenemos durante el resto del día. De hecho, las últimas investigaciones se han centrado en estudiar los efectos del sedentarismo sobre nuestra salud: no sólo influye el tiempo que realizamos actividad física o ejercicio físico, sino también qué hacemos el resto del tiempo.


¿Eres una persona sedentaria?

Para poder responderte a esta pregunta, deberías preguntarte qué es lo que haces cuando no estás haciendo actividad física. Por ejemplo, cuánto tiempo permaneces sentado o tumbada al día, ya que será un tiempo en el que no estaremos haciendo otra actividad que requiera mayor movimiento


¿Cómo puedo ser menos sedentario?

Como comentamos al principio, el sedentarismo es el resultado del estilo de vida de la sociedad actual: nos desplazamos en coche sin necesidad de caminar, nos entrenemos sentados en el sofá e incluso nos traen la compra a casa sin necesidad de salir. Este conjunto de comodidades nos ha hecho la vida mucho más fácil, nos hemos acostumbrado a ellas y no nos damos cuenta de lo poco que nos movemos. Por tanto, debemos prestar atención al tiempo que permanecemos en reposo, algo impensable para nuestros padres o abuelos.


Un primer paso, sería pararte a reflexionar sobre el tiempo que permaneces sentado en una silla o tumbado en el sofá. Cuando hayas tomado consciencia puedes plantearte qué ocupaciones o tareas puedes realizar para disminuirlo. Si ya realizas actividad física, disminuir tu comportamiento sedentario potenciará los beneficios sobre tu salud.


A continuación, te mostramos varios ejemplos prácticos que te ayudarán a romper el sedentarismo  y un enlace a un video que te hará cambiar tus hábitos:

Interrumpir el tiempo que permanecemos en estado de reposo. Por ejemplo, poner una alarma que nos interrumpa cada hora cuando estamos sentados; o proponernos hacer el reto de sentadillas durante los anuncios de la televisión.

Alejar objetos que vayamos a necesitar cuando estamos sentados. Por ejemplo, tener que levantarnos para beber agua en lugar de dejar el vaso en el escritorio cuando estudiamos, o sentarnos alejados de la impresora en la oficina.


 

INFECCIÓN POR HELICOBACTER PYLORI

La infección por Helicobacter pylori es una de las más frecuentes en los humanos. De hecho, alrededor del 40% de la población la tiene, y en el caso de las personas con peores condiciones sanitarias, la prevalencia llega a ser del 80%.

Se trata de una bacteria que está adaptada a vivir en el interior del estómago humano, algo que la hace única debido a la gran cantidad de ácido clorhídrico que fabrica este órgano. Este factor hace que sea muy complicado que viva una bacteria en el interior de nuestro estómago.

La infección por Helicobacter pylori suele suceder durante la infancia, pero la mayoría de las personas no se da cuenta porque nunca llega a activarse la enfermedad.



Síntomas

Aunque en muchas ocasiones el hecho de tener esta bacteria en el estómago no produce síntomas, en caso de que estos aparezcan suelen ser:

  • Dolor o molestia en la parte alta y central del abdomen, debajo del esternón, que empeora cuando el estómago está vacío.
  • Hinchazón.
  • Saciedad precoz.
  • Falta de apetito.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Eructos frecuentes.
  • Náuseas y vómitos.
  • Oscurecimiento de las heces pudiendo llegar a ser negras.

Aunque no es lo más habitual, a veces puede ocasionar complicaciones:

  • Úlceras. Al dañar en ocasiones el revestimiento protector del estómago e intestino delgado, el ácido del estómago puede crear una llaga abierta (úlcera). Aproximadamente el 10% de los pacientes desarrollarán esta complicación.
  • Inflamación del revestimiento del estómago. Puede irritar el estómago y causar gastritis (inflamación).
  • Cáncer de estómago. La infección por Helicobacter pylori es un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer de estómago.

Cómo se contagia

En nuestra sociedad, la infección se suele adquirir durante la infancia, sobre todo por contagio de padres o hermanos. Todavía no se conoce exactamente la vía de transmisión, pero se cree que requiere el contacto con heces o vómito de personas infectadas, o contacto directo con la saliva de estos pacientes. Además, el Helicobacter pylori se podría también transmitir a través de alimentos o agua contaminados. Una vez se tiene la bacteria en el organismo, se mantiene durante toda la vida si no se hace tratamiento.

Factores de riesgo

En general, los factores de riesgo de la infección por Helicobacter pylori están relacionados con las condiciones de vida durante la infancia:

  • Vivir en condiciones de hacinamiento: es más probable contraerlo si se comparte domicilio con muchas personas.
  • Vivir sin suministro de agua potable: el agua potable reduce el riesgo de tener la infección.
  • Vivir en un país en desarrollo: la prevalencia de infección por Helicobacter pylori es mayor en los países en desarrollo.
  • Vivir con una persona que tiene la infección: esto aumenta las posibilidades de contagiarse.

Prevención

Aunque la forma de contagio no está clara, hay algunas pautas que se pueden seguir para tratar de prevenir la infección por Helicobacter pylori:

  • Beber siempre agua potable.
  • Tener cuidado con los alimentos que vamos a consumir y comer solamente los que estén preparados correctamente.
  • Lavarse las manos siempre antes de comer y tras ir al baño.

Diagnóstico

Si presentamos síntomas que puedan indicar que tenemos infección por Helicobacter pylori, debemos acudir al médico, quien determinará las pruebas a las que nos deberemos someter. Hay que tener en cuenta que dos semanas antes de realizar cualquier prueba, deberemos dejar de tomar el tratamiento que nos hayan prescrito para las molestias, en caso de tenerlo. Las posibilidades son las siguientes:

  • La prueba más sencilla es un análisis de sangre, pero también es la menos fiable.
  • La endoscopia digestiva alta (consiste en introducir una cámara por la boca para estudiar el estómago), pero se trata de una prueba invasiva. Las biopsias que se toman durante la prueba son muy fiables para saber si hay infección.
  • El test del aliento es una prueba muy precisa para saber si un paciente está infectado por Helicobacter pylori. Consiste en que la persona tome una bebida que contiene un marcador que, si hay infección, pasa a la sangre y se elimina con el aliento. Posteriormente, la persona soplará y se analizará el aire que exhalan sus pulmones.
  • Detección del Helicobacter pylori en heces. Consiste en analizar las heces del paciente y comprobar si la bacteria está presente en las mismas.

Tratamiento


El médico determinará los casos de Helicobacter pylori que necesitan tratamiento.

Se trata de una infección difícil de tratar, porque la bacteria se puede hacer resistente y los antibióticos no funcionan bien en el medio ácido del estómago. Por eso se suele prescribir una combinación de tres antibióticos junto con un medicamento que disminuya la producción de ácido del estómago .

Además, el objetivo es eliminar la infección en el 100% de los casos, pero los tratamientos actuales no curan a todos los pacientes, por lo que los médicos suelen realizar una prueba de control posterior.

Es una infección muy frecuente. Si tienes molestias no dudes en acudir a tu médico para que pueda determinar si se trata o no de Helicobacter pylori.

 

 

 



lunes, 11 de diciembre de 2023

FRUTOS ROJOS CONTRA LA CISTITIS ¿MITO O REALIDAD?


¿Qué es la cistitis?
En primer lugar debemos conocer de qué se trata la cistitis, más comúnmente conocida como infección urinaria. Consiste en la inflamación de la vejiga que puede extenderse hasta los riñones. Se trata de un fenómeno muy frecuente en las mujeres y la prevalencia aumenta con la edad. Según estudios, 1 de cada 4 mujeres ha padecido cistitis en algún momento de su vida.



Las causas son un tema muy tratado en la población, por lo que está lleno de mitos. Por ello, es de gran importancia explicarlas para así poder prevenirlo desde las zonas causantes. Se suele producir porque las bacterias que se encuentran fuera del cuerpo ingresan en él por medio de la uretra, suele tratarse de una especie llamada Escherichia coli (E. Coli), aunque puede producirse por otro tipo de bacterias. También se puede producir por causas no infecciosas como son las siguientes:
  • Uso prolongado del sondaje vesical.
  • Cercanía fisiológica de la vagina con la uretra.
  • Personas sexualmente activas, puesto que en la zona vaginal hay gran cantidad de bacterias que pueden pasar a la uretra si no se cuida la higiene post coital.
  • Alteración del sistema inmunitario por presencia de alguna otra patología que hace al cuerpo más sensible a contraer dichas infecciones.
  • Uso de medicamentos quimioterápicos, ya que al desintegrarse se expulsan por la orina y eso irrita las zonas por las que va pasando.
  • Comienzo de la menopausia, puesto que se producen grandes cambios hormonales que dejan más desprotegida la zona genial.
  • Complicaciones asociadas al agrandamiento de la próstata.

La sintomatología es muy específica ya que conlleva síntomas localizados y muy identificativos de dicha patología. El síntoma principal es la irritación y escozor de la uretra a la hora de orinar. Por otro lado, la necesidad constante de orinar y la orina con un color purulento y un olor fuerte son otros de los síntomas presentes. En caso de que la patología empeore puede presentar fiebre y se puede extender a la zona renal, donde ocasiona un problema mayor, por lo que hay que tratar de prevenir su aparición cuando empiecen los primeros síntomas.


Por todo lo mencionado anteriormente, debemos conocer las formas de prevenirla.
⦁ Tomar abundante líquidos, especialmente agua.
⦁ Mantener una buena higiene íntima.
⦁ Orinar tras mantener relaciones sexuales.
⦁ Evitar el uso de colonias, desodorantes o jabones no específicos para la zona geniatal.

El uso de frutos rojos como prevención de la infección urinaria es un tema muy tratado en los últimos años. Estos alimentos contienen proantocianidinas (PAC) que son las que evitan la adhesión de las bacterias a las células uro-epiteliales. Según una revisión publicada en la base de datos científica Cochrane Library, su uso mostró una pequeña reducción del riesgo de cistitis sintomática. Esto depende de la cantidad de PAC que se ingieran. Se han llevado a cabo estudios en diversos países al respecto pero difieren en la cantidad recomendada. Lo que sí han justificado es que en los frutos como tal se desconoce la cantidad de esta sustancia que contiene cada uno por lo que no se asegura su efectividad. Existen cápsulas que lo contienen producidas por empresas farmacéuticas que permiten ingerir una cantidad superior. Para concluir, podemos decir que no se deben recomendar como prevención segura ni se debe denegar su uso, ya que los estudios aún no son concluyentes.
 


Por último, si se ha contraído la enfermedad existen diversas formas de tratarla por medio de medicación. En este caso deben de contactar con su médico para que realice diversas pruebas diagnósticas como son las tiras de orina o los urocultivos que nos muestran la causa que ha producido dicha infección en nuestro caso. 

sábado, 9 de diciembre de 2023

ANGINA DE PECHO: SINTOMAS, CAUSAS Y TRATAMIENTO

 

La angina de pecho es una enfermedad del corazón que se produce por la falta de un riego sanguíneo suficiente al músculo cardíaco y que se manifiesta como dolor en el pecho. Se ha de diferenciar del infarto de miocardio que también provoca dolor en el tórax pero en el que existe necrosis (muerte) del músculo cardíaco. Actualmente ambas enfermedades forman parte de lo que se conoce como síndrome coronario agudo.

Síntomas de una angina de pecho

El síntoma clave en la angina de pecho es la aparición de dolor de intensidad variable en el centro del pecho y/o en el brazo izquierdo, que puede extenderse también al cuello y la mandíbula. Estos episodios generalmente duran sólo unos minutos y el dolor se describe como «un peso u opresión». Pueden aparecer otros síntomas como náuseas y malestar, dolor en la boca del estómago, sensación de falta de aire, sudoración, mareos y palpitaciones.


En pacientes con diagnóstico conocido de angina  de pecho si el dolor se prolonga en el tiempo y no cede con el reposo y la medicación habitual se ha de sospechar que esté sufriendo un infarto de miocardio.


Tipos de angina de pecho

Existen dos tipos de angina que se clasifican en función de su comportamiento.

  • En la angina estable los síntomas aparecen de forma predecible, suele aparecer con la actividad o el estrés, dura menos de cinco minutos y se alivia con el reposo o la medicación. Es la forma más frecuente.
  • En la angina inestable los síntomas son imprevisibles, puede aparecer con el reposo, suele provocar más dolor, ser de más larga duración y no se alivia con el reposo y la medicación en muchos casos. Este tipo suele ser más grave ya que puede preceder a un infarto de miocardio.

Causas

El corazón se nutre por una serie de arterias denominadas arterias coronarias las cuales irrigan el músculo cardíaco y le permiten ejercer su función de bomba cardíaca, contrayéndose y relajándose. Cuando existe un aumento de las demandas de oxígeno del corazón y las arterias coronarias no pueden aportar el flujo suficiente se produce una disminución de aporte sanguíneo lo que se conoce como isquemia y que da lugar a los síntomas de la angina (dolor en el pecho).

La causa más frecuente de la angina de pecho es la ateroesclerosis coronaria. Es una enfermedad de lenta evolución en la que se produce un estrechamiento progresivo de las paredes de las arterias debido a una acumulación de lípidos (grasas) y células inflamatorias (linfocitos) formando unas placas. La angina generalmente se produce cuando el corazón tiene una mayor necesidad de sangre rica en oxígeno y debido al estrechamiento de las arterias no puede llegar más flujo sanguíneo.

Otras causas incluyen: lesiones, traumatismos o inflamación de las arterias, infecciones, consumo de drogas (cocaína) y fármacos.


Tanto en la angina de pecho como en un infarto el mecanismo es el mismo (isquemia o alimentación inadecuada al músculo del corazón), pero se diferencian en la duración del fenómeno. El infarto de miocardio es el cese total y permanente del aporte de sangre a una zona, lo que provoca en esa zona una necrosis (equivalente a un campo que no recibe agua, se seca) y que está producido por una obstrucción coronaria completa y brusca. La angina de pecho, en cambio, es un fenómeno temporal, o sea, la disminución del flujo de sangre a la zona enferma, por incapacidad de que las arterias estrechadas den suficiente alimento al corazón cuando éste necesita más (esfuerzo, etc.) se produce sólo durante un tiempo (pocos minutos) y después se recupera.

Factores de riesgo

Es posible que los siguientes factores incrementen el riesgo de tener angina de pecho:

  • Edad avanzada. La angina de pecho es más frecuente en adultos de más de 60 años.
  • Antecedentes familiares de enfermedades cardíacas. Informa al proveedor de atención médica si tu madre, tu padre o tus hermanos tienen o han tenido enfermedades cardíacas o han sufrido un ataque cardíaco.
  • Consumo de tabaco. Fumar, consumir tabaco de mascar y la exposición prolongada al humo de segunda mano pueden dañar el recubrimiento de las arterias, y esto permite que se acumulen depósitos de colesterol que bloquean el flujo sanguíneo.
  • Diabetes. La diabetes aumenta el riesgo de tener enfermedad de las arterias coronarias, una afección que acelera la ateroesclerosis y aumenta los niveles de colesterol y, así, provoca angina de pecho y ataques cardíacos.
  • Presión arterial alta. Con el tiempo, la presión arterial alta daña las arterias, ya que hace que se endurezcan más rápido.
  • Niveles elevados de colesterol o triglicéridos. Un nivel demasiado elevado de colesterol malo (lipoproteína de baja densidad) en la sangre puede hacer que las arterias se estrechen. Un nivel alto de la lipoproteína de baja densidad aumenta el riesgo de tener angina de pecho y ataques cardíacos. Un nivel alto de triglicéridos en la sangre tampoco es saludable.
  • Falta de ejercicio. Un estilo de vida inactivo contribuye a tener un nivel alto de colesterol, presión arterial alta, diabetes tipo 2 y obesidad. 
  • Obesidad. La obesidad es un factor de riesgo de enfermedades cardíacas y puede provocar angina de pecho. Tener sobrepeso hace que el corazón se esfuerce más para suministrar sangre al cuerpo.
  • Estrés emocional. Demasiado estrés e ira pueden aumentar la presión arterial. Los aumentos repentinos de hormonas que se segregan durante episodios de estrés pueden obstruir las arterias y empeorar la angina de pecho.
  • Abuso de drogas ilícitas. La cocaína y otros estimulantes pueden provocar espasmos de los vasos sanguíneos y desencadenar la angina de pecho.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa sobre todo en los síntomas que presenta el paciente y en una serie de pruebas que permiten confirmarlo.

  • La realización de un electrocardiograma es imprescindible en todos los pacientes que acuden con síntomas sugestivos de angina de pecho o infarto de miocardio.
  • Puede realizarse una radiografía de tórax para ver si existe líquido en los pulmones por fallo en el funcionamiento del corazón.
  • Una de las pruebas más utilizadas y útiles es la prueba de esfuerzo o ergometría. El paciente camina sobre una cinta rodante o pedalea en una bicicleta mientras se toma un electrocardiograma para detectar si durante el ejercicio disminuye el flujo sanguíneo al corazón.
  • En aquellos pacientes que presentan alguna limitación física y no puedan realizar la prueba de esfuerzo se puede indicar las pruebas de estrés con fármacos (dobutamina) o de radioisótopos en las que se estimula el corazón y se mide si existen zonas con flujo sanguíneo deficiente.
  • La arteriografía coronaria (coronariografía o cateterismo) es la prueba diagnóstica más exacta ya que permite ver las arterias coronarias y localizar la obstrucción. Se indica en pacientes con angina grave y cuando las pruebas anteriores no son suficientes para el diagnóstico. Se introduce un catéter por el brazo o la ingle hasta llegar al corazón, por el cual se inyecta un medio de contraste. Mediante un aparato de rayos X se pueden ver el mapa de la circulación arterial.
  • Tratamiento

    Medidas no farmacológicas

    En cualquier paciente con angina es fundamental el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular:

    • Abandono del tabaco.
    • Control de la hipertensión y la diabetes, si es necesario con fármacos.
    • Seguir una dieta sana baja en colesterol y grasas. Si es necesario se indicarán fármacos para bajar el colesterol.
    • Lograr un peso corporal ideal si existe sobrepeso.
    • Establecer un programa de ejercicio físico adecuado a la capacidad del paciente.
    • Evitar el estrés.

    Tratamiento farmacológico

    El tratamiento médico de la angina de pecho incluye el uso de fármacos para aumentar el riego coronario y facilitar el trabajo cardíaco como son los betabloqueantes, la nitroglicerina o los calcioantagonistas; un tratamiento para evitar y disminuir la formación de coágulos en la sangre: antiagregantes (ácido acetilsalicílico y clopidogrel) y medidas generales para alivio de los síntomas durante el episodio agudo: morfina para el dolor, oxígeno y tranquilizantes.


    Revascularización coronaria

    Algunos pacientes son candidatos a tratamientos de revascularización coronaria que consiste en restablecer el flujo sanguíneo a través de la arteria obstruida. Se puede realizar mediante angioplastia o cirugía (bypass).

    • Angioplastia coronaria. Se introduce un catéter hasta la zona de la arteria coronaria que presenta un estrechamiento y se dilata con un pequeño balón. Para mantener la arteria abierta se coloca en su interior un pequeño dispositivo metálico denominado stent. No siempre se puede realizar. Se indica en aquellos pacientes con angina grave que no mejora con el tratamiento médico o con alto riesgo de sufrir un infarto de miocardio.
    • Tratamiento mediante cirugía de Bypass. Se realiza una cirugía sobre las arterias coronarias que permite implantar un trozo de vena de uno mismo (generalmente la vena safena de la pantorrilla) e implantarlo en las coronarias saltándose la zona obstruida. Se lleva a cabo en pacientes en los que la angioplastia no es posible.

    Prevención

    • Las medidas preventivas incluyen evitar los factores de riesgo conocidos: abandono del tabaco, seguir una dieta saludable, realizar ejercicio físico, perder peso si existe sobrepeso y control de la presión arterial, colesterol y diabetes.