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lunes, 26 de octubre de 2026

OSTEOPOROSIS Y EJERCICIO: CÓMO LA FISIOTERAPIA PUEDE AYUDARTE A CUIDAR TUS HUESOS.

 

Construye, protege y fortalece tus huesos para toda la vida

Cada 20 de octubre se celebra el Día Mundial de la Osteoporosis, una fecha que busca concienciar sobre la importancia de cuidar nuestra salud ósea y prevenir las fracturas por fragilidad.

La osteoporosis es una enfermedad que provoca una disminución de la resistencia de los huesos, haciendo que sean más frágiles y aumentando el riesgo de sufrir fracturas. Además, es conocida como una enfermedad “silenciosa”, ya que la pérdida de masa ósea puede producirse sin síntomas hasta que aparece una fractura.

La buena noticia es que nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde, para empezar a cuidar nuestros huesos.

¿Qué tiene que ver la fisioterapia con la osteoporosis?

Cuando hablamos de osteoporosis, muchas personas piensan inmediatamente en calcio, vitamina D o medicación. Sin embargo, el ejercicio también desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de una buena salud ósea.

Nuestros huesos, al igual que nuestros músculos, responden a los estímulos que reciben. Los ejercicios con carga y los ejercicios de fortalecimiento muscular pueden ayudar a mantener la fuerza de los huesos y de los músculos, mientras que el trabajo de equilibrio puede contribuir a disminuir el riesgo de caídas.

Por este motivo, la fisioterapia puede ser una gran aliada tanto en la prevención como en el tratamiento y la recuperación después de una fractura.

¿Qué tipo de ejercicio puede ser beneficioso?

No se trata simplemente de “hacer ejercicio”, sino de encontrar el tipo de ejercicio adecuado para cada persona.

Un programa de ejercicio terapéutico puede incluir:

  • Ejercicios de fuerza, para mantener o mejorar la musculatura.

  • Ejercicios con carga, adaptados a las características y capacidades de cada persona.

  • Trabajo de equilibrio y coordinación, especialmente importante para reducir el riesgo de caídas.

  • Ejercicios de movilidad y control postural, que ayudan a mantener la funcionalidad y la autonomía.

  • Ejercicios específicos después de una fractura, orientados a recuperar progresivamente la fuerza, la movilidad y la confianza.

La International Osteoporosis Foundation señala que el ejercicio regular puede ayudar a mantener la fuerza ósea y muscular y mejorar el equilibrio, contribuyendo así a reducir el riesgo de caídas.

¿Tengo osteoporosis: debo tener miedo de hacer ejercicio?

Todo lo contrario. Tener osteoporosis no significa que haya que dejar de moverse.

Lo importante es que el ejercicio esté adaptado a la situación de cada persona. En personas con osteoporosis o antecedentes de fracturas, determinados movimientos pueden no ser adecuados y deben valorarse individualmente.

Por ejemplo, en personas con un mayor riesgo de fractura vertebral pueden ser necesarias ciertas precauciones con ejercicios que impliquen flexiones profundas o movimientos bruscos de la columna. Por ello, un programa supervisado y adaptado por un profesional sanitario puede ser especialmente importante.

La fisioterapia permite valorar las capacidades de cada persona y diseñar un programa progresivo, seguro y adaptado a sus necesidades.

Prevenir las caídas también es cuidar nuestros huesos

Una de las estrategias más importantes para prevenir las fracturas es reducir el riesgo de sufrir una caída.

A medida que envejecemos, factores como la pérdida de fuerza, los problemas de equilibrio, las alteraciones de la marcha o la disminución de la movilidad pueden aumentar este riesgo.

Por eso, trabajar la fuerza y el equilibrio no solo nos ayuda a movernos mejor: también puede ayudarnos a mantener nuestra independencia y reducir el riesgo de sufrir una caída.

Y si ya he tenido una fractura…

Una fractura después de los 50 años como consecuencia de una caída desde la propia altura o de un traumatismo leve puede ser una señal de alerta que conviene consultar con un profesional sanitario.

Además, haber sufrido una fractura por fragilidad aumenta el riesgo de sufrir otra en el futuro. Por ello, es importante no quedarse únicamente en la recuperación de la fractura, sino valorar también cómo podemos prevenir nuevas lesiones.

En estos casos, la fisioterapia puede formar parte de un proceso de recuperación orientado a recuperar la fuerza, el equilibrio, la movilidad y la confianza para volver a las actividades cotidianas.

Cuidar nuestros huesos empieza mucho antes de tener un problema

La salud ósea no debería ser una preocupación únicamente cuando aparece la osteoporosis.

Mantenerse físicamente activo, realizar ejercicios de fuerza de forma regular, cuidar la alimentación, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol y prevenir las caídas son algunas de las medidas que pueden contribuir a mantener unos huesos saludables.

La campaña del Día Mundial de la Osteoporosis 2026 nos recuerda precisamente que cada etapa de la vida importa: podemos construir huesos fuertes durante la juventud y protegerlos y fortalecerlos durante la edad adulta.

En resumen

Cuidar nuestros huesos es también cuidar nuestra movilidad, nuestra autonomía y nuestra calidad de vida.

No existe una única receta válida para todo el mundo. La edad, el estado de salud, la presencia de osteoporosis, los antecedentes de fracturas y la condición física deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar un programa de ejercicio.

Por eso, si tienes osteoporosis, osteopenia, antecedentes de fracturas o simplemente quieres mejorar tu fuerza y equilibrio, consulta con un profesional sanitario para saber qué tipo de ejercicio es adecuado para ti.

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