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martes, 10 de febrero de 2015

AUTOMEDICACIÓN Y USO RESPONSABLE DE MEDICAMENTOS



Bienestar. Automedicación y uso responsable de medicamentos
Un medicamento es una sustancia con propiedades para el tratamiento o la prevención de enfermedades. También se consideran medicamentos aquellas sustancias que se utilizan o se administran con el objetivo de restaurar, corregir o modificar funciones fisiológicas del organismo o para establecer un diagnóstico médico.
Se debe entender un medicamento como un instrumento de salud y no como un bien de consumo motivo por el cual su uso debe adecuarse de cada individuo.
La automedicación, es decir, la administración por cuenta propia de un medicamento es un hecho cotidiano y habitual en nuestra sociedad que se da en la mayoría de los hogares.
Se define clásicamente como la utilización de medicamentos, hierbas y remedios caseros por iniciativa propia o por consejo de otra persona sin ninguna intervención por parte del médico.  A la vista del desarrollo del sistema sanitario actual, en los países del primer mundo, la automedicación puede considerarse más como “la voluntad y capacidad de las personas o pacientes para participar de manera inteligente y autónoma en las decisiones y en la gestión de las actividades preventivas, diagnósticas y terapéuticas que les atañen” (JR Laporte).
Esta utilización por voluntad propia puede ocasionar perjuicios o beneficios al paciente. Es decir la automedicación no debe entenderse siempre como un acto erróneo  sino que llevada a cabo de forma responsable puede aportar ventajas.
Peligros de la automedicación
Según datos de una Encuesta Nacional de Salud, la automedicación representa un 15% del consumo de medicamentos del sistema sanitario público y que más de la mitad de las personas consumen fármacos a pesar de “encontrarse bien”.
Es frecuente la consulta al conocido o familiar sobre fármacos que le “han ido bien o mal” frente a un problema. Es importante tener en cuenta que cada persona reacciona de forma distinta ante un mismo fármaco y que además, las características de su enfermedad no son equiparables a las de otro paciente.

Los peligros más frecuentes de la medicación se resumen en:
  • Aparición de toxicidad en forma de efectos secundarios, reacciones adversas e intoxicación.
  • Dependencia o adicción.
  • Interacciones con otros medicamentos. La asociación de medicamentos puede ser peligrosa.
  • Falta de efectividad por no estar indicados en esa enfermedad, dosis inadecuada o tiempo de administración incorrecto. Esto es especialmente preocupante con los antibióticos de los que se tiende a abusar en casos no indicados (por ejemplo una gripe), creándose mecanismos de resistencia del organismo frente a bacterias habitualmente sensibles.
  • Pueden enmascarar o alterar otra enfermedad dificultando el diagnóstico o facilitando un diagnóstico erróneo. Por ejemplo, el uso habitual de corticoides tópicos en problemas cutáneos en los que no está indicado.
  • Otro dato relevante a señalar es que el consumo de fármacos por cuenta propia aumenta con la edad, con los peligros que entraña la mayor interacción y la sobredosis ya de por sí más frecuente en pacientes ancianos.
  • Existe un grupo de fármacos como son los antibióticos, los antiinflamatorios y los analgésicos donde existe un consumo importante y en muchas ocasiones sin una indicación adecuada.
Bienestar. Automedicación y uso responsable de medicamentos
Beneficios de la automedicación
No todos los aspectos de la automedicación son negativos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) si se hace de una forma responsable puede ser una forma de atención válida en los países desarrollados. Es decir, no toda la automedicación es inadecuada por sí misma, el objetivo a conseguir sería la promoción de una automedicación responsable en la medida de lo posible.
La consecuencia positiva sería la solución de problemas banales de salud de forma autónoma y complementaria a la labor del médico, evitar el colapso y sobreuso de los recursos sanitarios cuando no son necesarios e incrementar la autonomía y responsabilidad personal en el cuidado de la salud. Para ello es importante:
  • Enseñar a automedicarse. Es fundamental enseñar, aconsejar y educar por parte de los médicos.
    • Información sobre la enfermedad del paciente, su gravedad, duración y posibles complicaciones.
    • Aconsejar sobre el uso de los tratamientos: para qué sirve el fármaco, dosis y frecuencia de administración, efectos adversos, duración del tratamiento, qué hacer si no hay mejoría o hay agravamiento.
    • Educar sobre: qué hacer en otras situaciones similares, fármacos que puede o no puede tomar, signos de alarma, favorecer la colaboración y la comunicación del paciente.
  •  A la hora de tomar un fármaco:
    • El consumo del mismo debe tener una duración limitada. Si los síntomas no mejoran, aparecen otros nuevos o empeora se debe consultar con el médico.
    • Se debe leer y conservar el prospecto de todos los medicamentos.
    • Conservar los medicamentos en su embalaje original. Prestar atención en información importante como la fecha de caducidad y el modo de conservación. El embalaje protege el medicamento y garantiza su adecuada conservación.
Evitar el consumo de alcohol o cualquier droga cuando se están tomando medicamentos.
En resumen
Así, en determinadas enfermedades banales o problemas menores como el dolor leve por un traumatismo, la fiebre por un cuadro catarral, la acidez de estómago puntual, un resfriado, etc., la automedicación puede ser conveniente durante un tiempo limitado. De hecho existen medicamentos que no precisan de receta médica y se pueden adquirir para este fin.
Por último, no hay que confundir que, aunque un medicamento no precise receta, es inocuo pues puede resultar perjudicial en determinadas circunstancias.
Respecto a fármacos que requieren receta médica y que, por tanto, precisan que un médico los prescriba, en líneas generales, se desaconseja su consumo por cuenta propia. Esto es especialmente frecuente con los antibióticos que  prescripción médica ante la sospecha de una infección. Los antibióticos no se deben tomar nunca por iniciativa propia y sin la supervisión de un médico.

  

jueves, 8 de enero de 2015

BENEFICIOS DEL VINO EN LA DIETA



Bienestar. Beneficios del vino en la dieta

Está claramente demostrado que el consumo en exceso de alcohol es perjudicial para la salud. De hecho, un abuso del mismo puede causar, entre otras, enfermedades hepáticas, tumorales, neurológicas y cardiovasculares. Sin embargo, desde hace tiempo se sabe que el vino tiene propiedades saludables y que su consumo de forma moderada puede aportar beneficios a la salud.
Entre los componentes del vino existen unas sustancias que se caracterizan por sus propiedades antioxidantes, se trata de los polifenoles. Los polifenoles son unas moléculas presentes en los vegetales (en la uva) a las que se les ha atribuido acción protectora frente a algunas enfermedades. Existen varias clases de polifenoles, los más conocidos son los flavonoides y los estilbenos (como el resveratrol).

Los diferentes estudios que se han ido realizando en los últimos años han puesto en evidencia el efecto beneficioso del consumo moderado de vino tinto.

Sobre la enfermedad cardiovascular

Enfermedades del corazón (como infarto de miocardio) y ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias por depósitos de placas de colesterol). Parece que los flavonoides presentes en el vino tinto, por sus propiedades antioxidantes, ejercen un efecto protector contra enfermedades cardiovasculares en bebedores que consumen cantidades moderadas de vino en las comidas. Por ello, es altamente recomendable, el consumo de un vaso de vino tinto al día.

Sobre enfermedades neurológicas

Bienestar. Beneficios del vino en la dietaEnfermedad cerebrovascular (embolias): Aunque los estudios llevados a cabo para demostrar el efecto de los polifenoles sobre la enfermedad cardiovascular indican su efecto beneficioso, este mismo efecto parece controvertido en la patología cerebrovascular y los estudios realizados no han dado resultados positivos hasta la fecha.

Deterioro cognitivo (demencia): El consumo moderado de vino puede tener efectos beneficiosos para evitar el deterioro cognitivo y las enfermedades cardiovasculares.

Sobre enfermedades tumorales

El resveratrol tiene un efecto tumoricida in vitro, es decir, es capaz de inhibir el crecimiento de células tumorales. Se ha descrito esta actividad “in vitro” en tumores de mama, próstata y leucemias. Un estudio reciente ha mostrado el papel protector del consumo de uno o dos vasos de vino tinto al día frente al cáncer de pulmón en fumadores.

El riesgo de toxicidad sobre la piel parece ser mucho menor, según un trabajo reciente, en pacientes con cáncer que se someten a tratamiento de radioterapia si consumen un solo vaso de vino al día. Concretamente, su riesgo de sufrir toxicidad importante en la piel es de un 75% menor que en los no bebedores. 

Sobre otras enfermedades

Recientemente se han descrito algunos efectos beneficiosos de la administración de polifenoles sobre enfermedades diversas como son la osteoporosis, las cataratas y la caries dental, en estudios llevados a cabo con animales de experimentación.

Hay que recalcar que estos efectos descritos se han visto con vino tinto y con su consumo moderado (uno o dos vasos al día). Se considera que 40 gramos de alcohol al día (1/2 litro) para el hombre y 20 gramos (1/4 litro) para la mujer son cantidades que el organismo puede metabolizar. No obstante, el nivel de toxicidad para el alcohol depende de distintos factores; la edad de la persona, su complexión corporal, su estado de salud o si ha consumido o no alimentos junto con la bebida alcohólica. Por este motivo, dado que el vino no solo tiene sustancias beneficiosas, las personas habituadas a beber vino deben saber que no es saludable tomar más de dos vasos al día (125 cc cada vaso). Tomar mayor cantidad comporta más perjuicio que beneficio.

Pag de referencia: www.mapfre.es/salud/es/cinformativo/habitos-saludables.shtm

sábado, 6 de diciembre de 2014

CONSEJOS A TENER EN CUENTA EN NAVIDAD


Se acercan las fiestas navideñas, fechas en las cuales abundan las comidas familiares y en las que muchos de nosotros nos permitimos caprichos en la dieta que no nos hemos concedido el resto del año.

Bienestar. Prepararse para el invierno. Consejos a tener en cuenta en NavidadSin embargo los excesos cometidos pueden traernos problemas de salud que harán que no podamos disfrutar de esos días tal como deberíamos.

Las digestiones pesadas y los empachos están a la orden del día provocando síntomas de distensión abdominal, epigastralgia, pirosis, náuseas y flatulencia que pueden ser fácilmente evitables siguiendo varios consejos básicos como son:
  • No abusar de las comidas, comiendo de todo pero en pequeñas cantidades y masticando correctamente. 
  • Sustituir el café de las comidas por infusiones que facilitan la digestión y evitan los gases como la manzanilla o el té verde. 
  • Evitar la ropa ajustada después de la comida y esperar al menos dos horas antes de acostarnos después de una cena copiosa para facilitar la digestión y evitar problemas de reflujo. 
  • Moderar el consumo de productos típicamente navideños como el marisco (por su ato contenido en grasa y ácido úrico), los turrones y el mazapán (por su alto contenido en azúcares y grasas) y aumentar el consumo de verduras y frutas de temporada. 
  • Moderar el consumo de bebidas alcohólicas, especialmente las de alta graduación; acompañar las principales comidas con una o dos copas de un buen vino o cava facilita la digestión y es suficiente para satisfacer los paladares más exigentes.
En el caso de aparecer síntomas digestivos la toma de fármacos tensoactivos que eliminan los gases, de antiácidos y protectores gástricos en casos de pirosis o digestiones pesadas puede ser de ayuda siempre que hayan sido pautadas previamente por un médico. Si los síntomas persistieran más de 48-72 horas después de una sobreingesta es necesario acudir a un profesional ya que pueden ser un signo la presencia de enfermedades digestivas que deben ser descartadas.

Finalmente, las personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, cardiopatía o del aparato digestivo deben presta especial atención a su dieta en estas fechas, ajustando su alimentación a productos específicos, asegurándose que estén debidamente garantizados y evitando aquellos que no pueden comer el resto del año.

Pag de referencia:www.mapfre.es/salud/es/cinformativo/habitos-saludables.shtml

domingo, 2 de noviembre de 2014

" ESTOY QUEMADO": SINDROME DE BURNOUT

sindrome de bournout

El síndrome de Burnout (también denominado síndrome de “estar quemado”) consiste en un estado de agotamiento físico, mental y emocional grave causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un dificultoso clima laboral.

LO QUE DEBES SABER 

Suele aparecer en personas cuya profesión implica dedicación y entrega hacia terceros como la enseñanza, la salud y asuntos sociales... 
Se da cuando se está expuesto durante un largo periodo a situaciones laborables que implican un estado de sobrecarga emocional, horarios de trabajo largos, excesivo trabajo físico... 
Para reducir el síndrome es importante no excederse en el ritmo de trabajo, cultivar un buen ambiente entre los compañeros de trabajo, separar el ámbito laboral del profesional... 

Se trata de una situación que se va generando progresivamente hasta desembocar, en muchas ocasiones, en un estado de incapacidad para continuar con el trabajo habitual. Suele aparecer en personas cuya profesión implica dedicación y entrega hacia terceros como, por ejemplo, los profesionales de la enseñanza, de la salud y de asuntos sociales.

Las consecuencias pasan por un elevado absentismo laboral, el consumo de medicamentos, sustancias o drogas, así como la adopción de determinadas conductas de riesgo o violentas. Además, pueden aparecer conflictos en el ámbito laboral, por una disminución significativa del rendimiento y la motivación, así como de la calidad de los servicios prestados.

CUALES SON SUS PRINCIPALES SÍNTOMAS

La persona que padece el síndrome de Burnout suele manifestar algunos de los siguientes síntomas: 
  • Falta de energía y sensación de abatimiento desde el inicio de la jornada laboral. 
  • Sentimientos de frustración y fracaso al no conseguir los resultados deseados a pesar del esfuerzo invertido en las tareas. 
  • Estado de ánimo irritable, impaciente, negativo, irónico y distante, llegando a mostrarse frío e indiferente hacia las personas atendidas y con los compañeros de trabajo. 
  • Incapacidad para concentrarse en el trabajo y para relajarse o desconectar al finalizar la jornada laboral. 
  • Sensación de desbordamiento ante las demandas emocionales de los demás, careciendo de fuerzas para seguir involucrándose en las relaciones con ellos. 
  • Frecuentes dolores físicos, además del desarrollo de enfermedades psicosomáticas, como, por ejemplo, dolores de cabeza y musculares, mareos, dificultades con el sueño, pérdida de peso, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, afecciones de la piel o infecciones, entre otros. 

EN QUE SITUACIONES SUELE PRODUCIRSE

Un trabajador puede sufrir el síndrome de Burnout al estar expuesto durante un largo periodo de tiempo a situaciones laborales que impliquen: 
  • Un estado de sobrecarga emocional por permanecer en contacto de forma continuada con personas en determinadas situaciones como, por ejemplo, con un alto grado de dependencia o gravemente enfermas. Por lo tanto, estos trabajadores se hallan inmersos en climas en los que prevalecen emociones como el sufrimiento, la angustia o la desesperanza. 
  • Horarios de trabajo largos, junto a un ambiente laboral muy deteriorado. 
  • El desempeño de un excesivo trabajo físico sin los recursos necesarios para llevarlo a cabo adecuadamente como, por ejemplo, la falta de personal, el escaso margen de tiempo o trabajar bajo condiciones de presión y estrés. 
  • Un elevado nivel de exigencia y de requerimiento de energía o de recursos personales del trabajador. 

¿COMO ACTUAR?

Una persona afectada por el síndrome de Burnout ante todo debe tomar conciencia de su situación y reconocer que no se encuentra en las condiciones necesarias para seguir llevando a cabo adecuadamente las tareas asignadas a su puesto de trabajo. Por ello, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones: 
  • No excederse en el ritmo de trabajo y respetar las pausas para los descansos y la comida. 
  • Aprender a establecer límites ante situaciones en las que haya un exceso de tareas, un escaso margen de tiempo para llevarlas a cabo o deficiencias en los medios al alcance. 
  • Cultivar un buen ambiente de equipo entre los compañeros de trabajo, promoviendo la colaboración y una mejora en el clima laboral. 
  • Cuidar de uno mismo es imprescindible, lo que incluye aprender a atender e interpretar las señales del cuerpo y las emociones que aparecen. Así, por ejemplo, ante la señal de tensión puede ser beneficioso permitirse un momento de descanso para relajarse y respirar profundamente antes de retomar la tarea que se estaba realizando. 
  • Separar el ámbito laboral del personal, aprendiendo a desconectar al finalizar la jornada laboral realizando actividades que lo faciliten, como, por ejemplo, deporte, relajación, o cultivo de determinadas aficiones o hobbies. 
  • Buscar apoyo familiar y social, fomentando encuentros y actividades en grupo. 
Si se percibe que no es suficiente con estas medidas para mejorar o superar la situación, puede ser imprescindible buscar la ayuda profesional de un psicólogo.


Pag de referencia:http://www.mapfre.es/salud/es/cinformativo/sindrome-de-burnout.shtml

lunes, 20 de octubre de 2014

CAMPAÑA DE GRIPE 2014/2015


La campaña de vacunación 2014/2105 se inicia hoy y finalizará a finales de Diciembre.


¿Quién se debe vacunar?

La población diana en la campaña de la gripe está entre los mayores de 65 años, sobre todo aquellos que conviven en instituciones, adultos y niños con procesos crónicos y trabajadores de servicios públicos asistenciales, entre otros. Además, la vacunación también se recomienda a aquellos colectivos que pueden transmitir la gripe a personas de alto riesgo, como puede ser el personal sanitario y parasanitario, los cuidadores de residencias de mayores, instituciones o domicilios y personas que conviven con pacientes de alto riesgo.

Para administrarte la vacuna de gripe debes pedir cita a tu enfermera que será la encargada de administrártela.


martes, 16 de septiembre de 2014

CAIDA DEL CABELLO


Según estudios epidemiológicos la calvicie afecta al 50% de los varones de más de 50 años. En la mujer la pérdida de cabello también es motivo de preocupación habitual, en las que puede ser más evidente tras la menopausia o en determinadas situaciones de cambio hormonal. No es de extrañar pues que la alopecia (pérdida de cabello en términos médicos) sea una de las consultas médicas más frecuentes y a la que se ha destinado múltiples recursos, atención y tratamientos.
Bienestar. Belleza y Salud. Caída del cabelloLa calvicie común o alopecia andogenética es la forma más habitual de disminución de cabello.  Existen otros tipos de alopecia debidas a otras causas como infecciones, tumores, quemaduras, cicatrices, etc que requieren un estudio y un tratamiento específico por parte del dermatólogo.
La calvicie común puede aparecer en cualquier momento de la vida del varón después de la pubertad. En el hombre generalmente comienza con la pérdida de cabello en la zona fronto parietal (lo que denominamos “entradas”), para después perder el cabello de la coronilla y la zona encima de las orejas. En la mujer suele manifestarse como  una pérdida más difusa del cabello y afecta más a la zona de la coronilla.
Tanto en hombres como en mujeres la calvicie común se debe a una predisposición genética heredada sobre la que actúan los andrógenos (hormonas sexuales masculina.)
La alopecia androgenética es un proceso que aparece en personas sanas, es decir, no hay una enfermedad interna que la provoque.  Lo que ocurre en este tipo de alopecia es lo que se denomina “miniaturización progresiva” de los folículos del cuero cabelludo como consecuencia de la acción de los andrógenos. Esto provoca la aparición de un pelo fino, sin cuerpo, de menor densidad y que acaba desapareciendo.
Existe una avalancha de tratamientos “milagrosos” destinados a recuperar el cabello perdido de los que se ha de desconfiar. Hoy en día se conocen sólo un determinado número de fármacos que han demostrado su eficacia y que le debe aconsejar el dermatólogo. Entre los tratamientos actuales podemos encontrar:
  • Tratamiento tópico: minoxidil. Es un fármaco que actúa estimulando el crecimiento del folículo piloso. Se aplica dos veces al día sobre el cabello seco.
  • Tratamiento oral: antiandrógenos como el finasteride (alopecia masculina) y el acetato de ciproterona (mejora el acné, el hirsutismo y la alopecia en la mujer).
     
Estos tratamientos deben realizarse de forma continuada al menos durante un año para valorar su respuesta, aunque la mejoría puede verse a partir de los 4-6 meses.
  • Tratamiento quirúrgico: trasplante capilar, puede estar indicado en algunos tipos de alopecia en pacientes seleccionados.
Fuera de estos tratamientos, las cápsulas y complejos vitamínicos destinados a fortalecer y evitar la caída del cabello no tienen eficacia científica demostrada.
No existe ninguna evidencia tampoco de que el lavado frecuente del cabello, los tintes, gominas, espumas etc y en general los cuidados cosméticos provoquen un empeoramiento o influyan negativamente en la evolución de la alopecia.
Las recomendaciones generales para la alopecia incluyen:
  • Seguir una dieta sana y equilibrada, rica en fruta y verdura.
  • Evitar el estrés.
  • Utilizar productos suaves para el cabello y mantenerlo limpio  y cuidado.
  • Emplear los fármacos bajo control e indicación médica.

pag de referencia: http://www.mapfre.es/salud/es/cinformativo/caida-cabello.shtml#

viernes, 29 de agosto de 2014

10 IDEAS PARA UNA COMPRA SALUDABLE Y SEGURA


LO QUE DEBES SABER... 
  • Es esencial realizar la compra de forma planificada, acudir con tiempo y sin hambre para realizar una elección adecuada. 
  • Antes de comprar debemos comparar los diferentes productos y revisar que el escogido está en buen estado. 
  • Debemos tener en cuenta la naturaleza de los alimentos, sus características, vida útil y necesidades de transporte y conservación.
1. Hacer la lista de la compra
Antes de ir a comprar se deben repasar cuáles son nuestras necesidades reales y realizar la lista de la compra teniendo en cuenta lo que vamos a consumir en los días siguientes. Es indispensable revisar la despensa y puede ser de gran utilidad planificar el menú semanal atendiendo al número de personas que van a estar en cada comida.

2. Revisar la información nutricional
La compra consciente debe pasar por comprobar la información nutricional del producto que compramos. Es necesario revisar el listado de ingredientes para verificar la ausencia de determinados componentes que no queramos o debamos consumir a causa de problemas de salud o alergias alimentarias, etc. Los principales causantes de alergias alimentarias son de declaración obligada en el etiquetado. Además, cualquier producto que alegue algún beneficio dietético debe especificar también la composición nutricional del producto.