La lumbalgia es el dolor que se sitúa
en la parte baja de la espalda. La mayoría de las lumbalgias
tienen su origen tras esfuerzos,
giros o movimientos bruscos de
la columna en posiciones de la
vida diaria, profesional y
deportiva, así como por el
sobrepeso. Son las llamadas
lumbalgias mecánicas. Los síntomas más frecuentes consisten en dolor en la región lumbar, que puede
irradiarse a zonas vecinas o miembros
inferiores. En este caso hablamos de ciática. En muchos casos se asocian contracturas
musculares que agravan el dolor y que
pueden limitar la movilidad lumbar.
Cuatro de cada cinco personas sufrirán dolor de espalda al menos una vez en la vida. La causa más común del dolor de espalda es un esfuerzo poco habitual, levantar peso de forma inadecuada o adoptar malas posturas mantenidas. Hay otros factores como la obesidad, el tabaquismo o el sedentarismo, que contribuyen a aumentar los episodios de dolor de espalda.
En el caso de dolor lumbar agudo su médico le prescribirá
los medicamentos adecuados para
aliviar el dolor, e indicará las
medidas posturales correctas. Suele aliviar ponerse hielo en la zona dolorosa varias veces al día durante al menos 20 minutos para reducir la inflamación inicial. En esta fase lo principal es evitar el reposo absoluto en cama. El movimiento suave le ayudará a acortar el periodo doloroso, por ejemplo caminar cortos trayectos en la medida de lo posible. Poco a poco, pasadas las 48 horas iniciales del proceso agudo de lumbago, ponerse la manta eléctrica varias veces al día le ayudará a encontrarse mejor.
En el dolor lumbar crónico, aquel
que persiste más allá de tres
meses, su médico ajustará la medicación y podrá indicar
rehabilitación con medidas físicas y posturales, que incluirán ejercicios específicos para la columna lumbar. Los ejercicios deben estar supervisados siempre por un profesional sanitario.
RECOMENDACIONES PARA PREVENIR EL DOLOR DE ESPALDA.
No siempre es posible encontrar la causa del lumbago y muchas veces tiene un origen multifactorial. Por lo general, se atribuye a una mala forma física, el sedentarismo, trabajos o deportes en los que se sobrecarga la zona lumbar, periodos largos sentado o de pie, malas posturas y la tensión emocional.
Evitar o minimizar estos factores de riesgo es clave para prevenir y aliviar la lumbalgia una vez ha pasado el episodio agudo de dolor. Sobre todo, resulta fundamental tener una musculatura fuerte e incluir siempre en la actividad física ejercicios que tonifiquen la musculatura profunda de la columna, la pelvis y las extremidades inferiores.
En ese sentido, la práctica de pilates y yoga incluyen algunos de los ejercicios para aliviar el lumbago más recomendados porque se centran precisamente en el fortalecimiento del ‘core’. Hacer bicicleta o salir a caminar también resultan beneficiosos para prevenir el dolor lumbar. Pero sobre todo, la práctica de ejercicio en el agua, bien mediante ejercicios de hidroterapia como la práctica de la natación, le ayudará a fortalecer la zona y evitar estos periodos dolorosos tan incapacitantes.



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