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lunes, 28 de marzo de 2022

Alimentación complementaria en el bebe sano a partir de 6 meses: Baby lead weaning

 

La alimentación complementaria dirigida por el bebé (también llamada en inglés baby-led weaning) se refiere a que es el bebé quien dirige el proceso de cambio hacia la alimentación variada.

Aunque su principal fuente de nutrientes seguirá siendo la leche materna o fórmula, es importante que, desde el inicio, se establezca una alimentación sana, donde incluyas solo productos naturales, nada de procesados, ahumados, envasados, y que su alimentación   sea balanceada.

Así, le van ofreciendo alimentos de los que toma la familia, que el niño coge con su mano y los mordisquea. Aquí no hace falta una persona adulta dando papillas con una cuchara. El resto del tiempo, el bebé sigue tomando el pecho o el biberón.

Hacia los 6 meses, la mayoría de los bebés ya se mantienen sentados y pueden coger objetos con la mano y llevárselos a la boca, por lo que este tipo de alimentacion se sustenta en bases fisiológicas. Sobre esa edad, muchos también pueden aplastar con labios y encías los alimentos blandos y tragarlos.

Se puede iniciar este tipo de dieta alrededor de los 6 meses, cuando el bebé se sostiene sentado casi sin apoyo y puede tener en la mano un trozo de alimento del tamaño de un dedo y llevárselo a la boca.

“Libre de papillas”: qué es y cómo funciona el sistema BLW (Baby Led Weaning)

Ventajas respecto a la alimentación complementaria tradicional:

  • Comodidad: el bebé come alimentos que ya hay en la mesa. No hace falta comprar otros, ni guisarlos de modo especial. Come al mismo tiempo que la familia.

  • Se va acostumbrando a las comidas de su casa, de su cultura.

  • Crean interés por la comida del plato de su madre, despierta el instinto y son menos selectivos.

  • El bebé come a su ritmo, según adquiere habilidades. Nunca se le fuerza. Esto disminuye muchos conflictos familiares.

  • Se evita el paso intermedio de papillas y purés (aunque no es incompatible) y una nueva transición cuando ya toque pasar a la comida caseras.

Alimentos que pueden utilizarse:

  • Verduras cocinadas al vapor o ligeramente cocidas o asadas. Enteras o cortadas en trozos del tamaño de un dedo. Ejemplos: judías verdes, ramitos de brócoli o coliflor calabacín, zanahoria, calabaza, patata, berenjena, etc.).

  • Frutas y verduras crudas, cortadas en forma de “palitos”: pera, plátano, mango, ciruela, aguacate, pepino…

  • Carne guisada, cocida o a la plancha, cortada en tiras o con una parte larga para poder agarrarlo: pollo, ternera, pavo, cordero, cerdo...

  • Otros: taquitos alargados de queso, pan o tostadas, colines, tortas de arroz, bolas de arroz o arroz cocinado de cualquier forma, mini sándwiches (las dos partes de pan se pegan con queso de untar, jamón de York…), macarrones, etc.


    Se deben evitar los platos preparados o alimentos a los que se les haya añadido azúcar o sal, y conviene ofrecer un poco de agua durante estas comidas.

Precauciones

El atragantamiento. Por eso se deben evitar los alimentos duros y pequeños como los frutos secos, las aceitunas, la zanahoria o la manzana crudas. Y los niños han de estar acompañados mientras comen.

Además, los bebés prematuros o los que tienen alguna dificultad en su desarrollo puede que tarden más en conseguir esas habilidades y necesitarán comer con ayuda durante más tiempo.

También hay que tener precaución con los niños que padezcan alguna enfermedad crónica o con riesgo de desnutrición.

Puede que los bebés alimentados con fórmula artificial, cuyo sabor no cambia, tengan algunas dificultades respecto a los que han tenido lactancia materna, pero eso no significa que no puedan seguir este método.

Conslusión

  • El bebé sabe cuánta cantidad de comida necesita. No hay que meterle prisa ni obligarle a comer.

  • Es bueno darle el pecho o bibieron en su defecto tan a menudo como lo pida y completar su dieta con trozos de alimentos fáciles de manipular.

  • Si toma biberones, conviene mantener al menos 4-5 tomas al día.

  • Es un método un poco “sucio”, pero menos estresante que el tradicional.

  • Favorece la autonomía del bebé, su adaptación a las comidas normales y disminuye el riesgo de sobrealimentación y obesidad futuras.


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