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sábado, 9 de diciembre de 2023

ANGINA DE PECHO: SINTOMAS, CAUSAS Y TRATAMIENTO

 

La angina de pecho es una enfermedad del corazón que se produce por la falta de un riego sanguíneo suficiente al músculo cardíaco y que se manifiesta como dolor en el pecho. Se ha de diferenciar del infarto de miocardio que también provoca dolor en el tórax pero en el que existe necrosis (muerte) del músculo cardíaco. Actualmente ambas enfermedades forman parte de lo que se conoce como síndrome coronario agudo.

Síntomas de una angina de pecho

El síntoma clave en la angina de pecho es la aparición de dolor de intensidad variable en el centro del pecho y/o en el brazo izquierdo, que puede extenderse también al cuello y la mandíbula. Estos episodios generalmente duran sólo unos minutos y el dolor se describe como «un peso u opresión». Pueden aparecer otros síntomas como náuseas y malestar, dolor en la boca del estómago, sensación de falta de aire, sudoración, mareos y palpitaciones.


En pacientes con diagnóstico conocido de angina  de pecho si el dolor se prolonga en el tiempo y no cede con el reposo y la medicación habitual se ha de sospechar que esté sufriendo un infarto de miocardio.


Tipos de angina de pecho

Existen dos tipos de angina que se clasifican en función de su comportamiento.

  • En la angina estable los síntomas aparecen de forma predecible, suele aparecer con la actividad o el estrés, dura menos de cinco minutos y se alivia con el reposo o la medicación. Es la forma más frecuente.
  • En la angina inestable los síntomas son imprevisibles, puede aparecer con el reposo, suele provocar más dolor, ser de más larga duración y no se alivia con el reposo y la medicación en muchos casos. Este tipo suele ser más grave ya que puede preceder a un infarto de miocardio.

Causas

El corazón se nutre por una serie de arterias denominadas arterias coronarias las cuales irrigan el músculo cardíaco y le permiten ejercer su función de bomba cardíaca, contrayéndose y relajándose. Cuando existe un aumento de las demandas de oxígeno del corazón y las arterias coronarias no pueden aportar el flujo suficiente se produce una disminución de aporte sanguíneo lo que se conoce como isquemia y que da lugar a los síntomas de la angina (dolor en el pecho).

La causa más frecuente de la angina de pecho es la ateroesclerosis coronaria. Es una enfermedad de lenta evolución en la que se produce un estrechamiento progresivo de las paredes de las arterias debido a una acumulación de lípidos (grasas) y células inflamatorias (linfocitos) formando unas placas. La angina generalmente se produce cuando el corazón tiene una mayor necesidad de sangre rica en oxígeno y debido al estrechamiento de las arterias no puede llegar más flujo sanguíneo.

Otras causas incluyen: lesiones, traumatismos o inflamación de las arterias, infecciones, consumo de drogas (cocaína) y fármacos.


Tanto en la angina de pecho como en un infarto el mecanismo es el mismo (isquemia o alimentación inadecuada al músculo del corazón), pero se diferencian en la duración del fenómeno. El infarto de miocardio es el cese total y permanente del aporte de sangre a una zona, lo que provoca en esa zona una necrosis (equivalente a un campo que no recibe agua, se seca) y que está producido por una obstrucción coronaria completa y brusca. La angina de pecho, en cambio, es un fenómeno temporal, o sea, la disminución del flujo de sangre a la zona enferma, por incapacidad de que las arterias estrechadas den suficiente alimento al corazón cuando éste necesita más (esfuerzo, etc.) se produce sólo durante un tiempo (pocos minutos) y después se recupera.

Factores de riesgo

Es posible que los siguientes factores incrementen el riesgo de tener angina de pecho:

  • Edad avanzada. La angina de pecho es más frecuente en adultos de más de 60 años.
  • Antecedentes familiares de enfermedades cardíacas. Informa al proveedor de atención médica si tu madre, tu padre o tus hermanos tienen o han tenido enfermedades cardíacas o han sufrido un ataque cardíaco.
  • Consumo de tabaco. Fumar, consumir tabaco de mascar y la exposición prolongada al humo de segunda mano pueden dañar el recubrimiento de las arterias, y esto permite que se acumulen depósitos de colesterol que bloquean el flujo sanguíneo.
  • Diabetes. La diabetes aumenta el riesgo de tener enfermedad de las arterias coronarias, una afección que acelera la ateroesclerosis y aumenta los niveles de colesterol y, así, provoca angina de pecho y ataques cardíacos.
  • Presión arterial alta. Con el tiempo, la presión arterial alta daña las arterias, ya que hace que se endurezcan más rápido.
  • Niveles elevados de colesterol o triglicéridos. Un nivel demasiado elevado de colesterol malo (lipoproteína de baja densidad) en la sangre puede hacer que las arterias se estrechen. Un nivel alto de la lipoproteína de baja densidad aumenta el riesgo de tener angina de pecho y ataques cardíacos. Un nivel alto de triglicéridos en la sangre tampoco es saludable.
  • Falta de ejercicio. Un estilo de vida inactivo contribuye a tener un nivel alto de colesterol, presión arterial alta, diabetes tipo 2 y obesidad. 
  • Obesidad. La obesidad es un factor de riesgo de enfermedades cardíacas y puede provocar angina de pecho. Tener sobrepeso hace que el corazón se esfuerce más para suministrar sangre al cuerpo.
  • Estrés emocional. Demasiado estrés e ira pueden aumentar la presión arterial. Los aumentos repentinos de hormonas que se segregan durante episodios de estrés pueden obstruir las arterias y empeorar la angina de pecho.
  • Abuso de drogas ilícitas. La cocaína y otros estimulantes pueden provocar espasmos de los vasos sanguíneos y desencadenar la angina de pecho.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa sobre todo en los síntomas que presenta el paciente y en una serie de pruebas que permiten confirmarlo.

  • La realización de un electrocardiograma es imprescindible en todos los pacientes que acuden con síntomas sugestivos de angina de pecho o infarto de miocardio.
  • Puede realizarse una radiografía de tórax para ver si existe líquido en los pulmones por fallo en el funcionamiento del corazón.
  • Una de las pruebas más utilizadas y útiles es la prueba de esfuerzo o ergometría. El paciente camina sobre una cinta rodante o pedalea en una bicicleta mientras se toma un electrocardiograma para detectar si durante el ejercicio disminuye el flujo sanguíneo al corazón.
  • En aquellos pacientes que presentan alguna limitación física y no puedan realizar la prueba de esfuerzo se puede indicar las pruebas de estrés con fármacos (dobutamina) o de radioisótopos en las que se estimula el corazón y se mide si existen zonas con flujo sanguíneo deficiente.
  • La arteriografía coronaria (coronariografía o cateterismo) es la prueba diagnóstica más exacta ya que permite ver las arterias coronarias y localizar la obstrucción. Se indica en pacientes con angina grave y cuando las pruebas anteriores no son suficientes para el diagnóstico. Se introduce un catéter por el brazo o la ingle hasta llegar al corazón, por el cual se inyecta un medio de contraste. Mediante un aparato de rayos X se pueden ver el mapa de la circulación arterial.
  • Tratamiento

    Medidas no farmacológicas

    En cualquier paciente con angina es fundamental el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular:

    • Abandono del tabaco.
    • Control de la hipertensión y la diabetes, si es necesario con fármacos.
    • Seguir una dieta sana baja en colesterol y grasas. Si es necesario se indicarán fármacos para bajar el colesterol.
    • Lograr un peso corporal ideal si existe sobrepeso.
    • Establecer un programa de ejercicio físico adecuado a la capacidad del paciente.
    • Evitar el estrés.

    Tratamiento farmacológico

    El tratamiento médico de la angina de pecho incluye el uso de fármacos para aumentar el riego coronario y facilitar el trabajo cardíaco como son los betabloqueantes, la nitroglicerina o los calcioantagonistas; un tratamiento para evitar y disminuir la formación de coágulos en la sangre: antiagregantes (ácido acetilsalicílico y clopidogrel) y medidas generales para alivio de los síntomas durante el episodio agudo: morfina para el dolor, oxígeno y tranquilizantes.


    Revascularización coronaria

    Algunos pacientes son candidatos a tratamientos de revascularización coronaria que consiste en restablecer el flujo sanguíneo a través de la arteria obstruida. Se puede realizar mediante angioplastia o cirugía (bypass).

    • Angioplastia coronaria. Se introduce un catéter hasta la zona de la arteria coronaria que presenta un estrechamiento y se dilata con un pequeño balón. Para mantener la arteria abierta se coloca en su interior un pequeño dispositivo metálico denominado stent. No siempre se puede realizar. Se indica en aquellos pacientes con angina grave que no mejora con el tratamiento médico o con alto riesgo de sufrir un infarto de miocardio.
    • Tratamiento mediante cirugía de Bypass. Se realiza una cirugía sobre las arterias coronarias que permite implantar un trozo de vena de uno mismo (generalmente la vena safena de la pantorrilla) e implantarlo en las coronarias saltándose la zona obstruida. Se lleva a cabo en pacientes en los que la angioplastia no es posible.

    Prevención

    • Las medidas preventivas incluyen evitar los factores de riesgo conocidos: abandono del tabaco, seguir una dieta saludable, realizar ejercicio físico, perder peso si existe sobrepeso y control de la presión arterial, colesterol y diabetes.







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