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martes, 7 de diciembre de 2021

PUBALGIA

 La pubalgia es el resultado del uso excesivo y repetido de la sínfisis púbica y puede implicar una interrupción prolongada de la actividad física. Esta dolencia también se conoce como osteítis púbica, ya que hay dolor e inflamación de las estructuras alrededor y sobre la sínfisis púbica.

Qué síntomas provoca

El hueso púbico es un lugar donde se insertan varios músculos, cuyos tendones se inflaman debido al estrés repetitivo en la región de la sínfisis púbica.

Muchos deportistas, futbolistas, carreristas de larga distancia, entre otros, pueden sentir un dolor incómodo en la región cercana a la sínfisis púbica. Normalmente, provocado por sobrecarga, uso excesivo o traumatismo directo que les produce inflamación y dolor.

El dolor solo aumenta en intensidad cuando la enfermedad empeora. El inicio de la pubalgia es insidioso y aumenta progresivamente hasta que se limita el movimiento. Con el paso del tiempo, el dolor que solía concentrarse en la cadera puede migrar a otras partes, como la parte inferior del abdomen y la ingle.

Esta enfermedad se puede confundir fácilmente con otros problemas como hernias inguinales, roturas musculares, infecciones del tracto urinario o tendinitis en los músculos aductores.

Los síntomas son idénticos a los de una distensión muscular, tales como dolor durante la carrera o durante la realización de ejercicios abdominales o sentadillas.

El dolor también puede aparecer en la región abdominal inferior, a veces con irradiación a la parte interna del muslo. Y se puede sentir en la inserción del músculo recto abdominal.

Los movimientos laterales del tronco, asentir con la cabeza, flexiones de cadera y tronco pueden ser dolorosos.

Este dolor empeora con el ejercicio, el esfuerzo o con determinadas posturas, y se puede sentir incluso al subir escaleras.

El dolor también puede irradiarse al perineo (es la parte del cuerpo que da lugar al suelo pélvico y donde se encuentran ubicados el ano y los órganos genitales externos) y los testículos. Puede causar dolor lumbar cuando se asocia con una lesión sacroilíaca.

Qué puede propiciar su aparición

  • Los deportistas suelen estar sometidos a una gran cantidad de entrenamientos, muchas veces sin tener tiempo suficiente para descansar o para un programa de estiramiento adecuado, lo que predispone a la aparición de esta entidad. Por tanto, la falta de estiramientos o los estiramientos inadecuados de los músculos aductores del muslo, sumado al exceso de ejercicios abdominales realizados por los deportistas, puede provocar un desequilibrio muscular en la sínfisis púbica y, en consecuencia, pubalgia.
  • El embarazo también es un factor de riesgo de pubalgia.
  • Por otro lado, existen factores de riesgo que son intrínsecos a cada persona, como anomalías congénitas o adquiridas de la pared abdominal, especialmente en sus localizaciones inferiores, como anomalías del canal inguinal o desigualdades en la longitud de los miembros inferiores que son muy frecuentes, y que generan inestabilidad pélvica.
  • La calidad del suelo y los zapatos utilizados (suelos duros y el uso de zapatos con baja absorción de impactos) también pueden contribuir al desarrollo de pubalgia.

Diagnóstico

El diagnóstico de pubalgia puede retrasarse, dada la gran cantidad de trastornos que afectan a esta región de la cadera, que pueden enmascarar los síntomas de la pubalgia y retrasar su diagnóstico.

En general, el diagnóstico es clínico, siendo confirmado por radiografía de la zona pélvica, al observar la presencia de inestabilidad de la sínfisis púbica en más de 2 mm. La radiografía también revela la presencia de signos de engrosamiento óseo, signo que refleja la presencia de inflamación.

La resonancia nuclear magnética permite el estudio de tejidos blandos.

Tratamiento y prevención

El tratamiento incluye:

  • Reposo,
  • Hielo
  • Antiinflamatorios orales.
  • Compresas de agua tibia (después de la fase aguda) sobre la región, que promueven la vasodilatación, lo que es beneficioso para reducir el dolor y relajar los músculos adyacentes.
  • Ejercicios de estiramiento (cuando ceda el dolor) de los músculos de la región interna del muslo, ejercicios de fortalecimiento abdominal y lumbar, ejercicios de fortalecimiento de aductores, abductores, flexores y extensores de cadera y ejercicios de estabilización del tronco y de la columna vertebral.
  • El regreso a la actividad deportiva puede ocurrir en casos más leves después de tres a cinco días. En casos más graves, el reposo y el tratamiento deben durar de tres semanas a tres meses, y pueden tardar hasta seis meses. Si, después de tres meses, el tratamiento conservador no es efectivo, se debe considerar el tratamiento quirúrgico.

En cuanto a la prevención implica el entrenamiento y la prevención y el tratamiento de todos los factores predisponentes. Los músculos abdominales deben estar bien trabajados y el estiramiento muscular debe realizarse en todos los entrenamientos, con el fin de lograr un correcto equilibrio dinámico de la pelvis.

Lo que debes saber…

  • Los síntomas son idénticos a los de una distensión muscular, tales como dolor durante la carrera o durante la realización de ejercicios abdominales o sentadillas.
  • Este dolor empeora con el ejercicio, el esfuerzo o con determinadas posturas, y se puede sentir incluso al subir escaleras.
  • Si, después de tres meses, el tratamiento conservador no es efectivo, se debe considerar el tratamiento quirúrgico.

       Pag. De refencia, canal salud mapfre.

 


 

lunes, 6 de diciembre de 2021

 

CANDIDIASIS VAGINAL


 

Descripción general

Una infección por hongos vaginales es una infección micótica que provoca irritación, flujo e intensa picazón en la vagina y la vulva, los tejidos que se encuentran en la apertura vaginal.

La infección por hongos vaginales, también denominada candidiasis vaginal, afecta hasta 3 de cada 4 mujeres en algún momento de la vida. Muchas mujeres padecen al menos dos episodios.



La infección por hongos vaginales no se considera una enfermedad de transmisión sexual. Sin embargo, existe un mayor riesgo de infección por hongos vaginales al tener actividad sexual regular por primera vez. También hay indicios de que las infecciones pueden relacionarse con el contacto entre la boca y los genitales (sexo oral-genital).

Los medicamentos pueden tratar las infecciones por hongos vaginales de manera eficaz. Si tienes infecciones por hongos recurrentes (cuatro o más en el plazo de un año), es posible que necesites un tratamiento más largo y un plan de mantenimiento.

Síntomas


 

Los síntomas de la candidiasis vaginal pueden ser de leves a moderados y comprender los siguientes:

  • Picazón e irritación de la vagina y la vulva

  • Sensación de ardor, especialmente durante las relaciones sexuales o al orinar

  • Enrojecimiento o inflamación de la vulva

  • Dolores y molestias vaginales

  • Sarpullido vaginal

  • Secreción vaginal espesa, blanca y sin olor, con aspecto similar al queso cottage

  • Secreción vaginal acuosa

Candidiasis complicada

 

Es posible que tengas candidiasis complicada si:

  • Tienes signos y síntomas graves, como enrojecimiento extenso, hinchazón y picazón que pueden provocar desgarros, grietas o llagas

  • Has tenido cuatro o más infecciones por cándida en un año

  • La infección es causada por un tipo de hongo menos típico

  • Estás embarazada

  • Tienes diabetes no controlada

  • Tu sistema inmunitario está debilitado debido a ciertos medicamentos o afecciones, como la infección por VIH

Cuándo debes consultar con un médico


 

Solicita una consulta con tu médico en los siguientes casos:

  • Esta es la primera vez que tienes síntomas de candidiasis vaginal.

  • No estás segura de si tienes candidiasis vaginal.

  • Los síntomas no desparecen después de un tratamiento con supositorios o cremas vaginales antifúngicos de venta libre.

  • Has desarrollado otros síntomas.



Causas



 

El hongo Candida albicans es responsable de la mayoría de las infecciones por hongos vaginales.

Tu vagina naturalmente contiene una mezcla equilibrada de hongos, entre ellos cándida, y bacterias. Ciertas bacterias (lactobacillus) actúan para evitar el crecimiento excesivo de hongos.

Sin embargo, ese equilibrio puede perturbarse. El crecimiento excesivo de cándida o la penetración del hongo en capas celulares vaginales más profundas provocan los signos y síntomas de una infección por hongos.

El crecimiento excesivo de hongos puede ser causado por lo siguiente:

  • Uso de antibióticos, que provoca un desequilibrio en la flora vaginal natural

  • Embarazo

  • Diabetes no controlada

  • Sistema inmunitario deteriorado

  • Consumo de anticonceptivos orales o terapia hormonal que aumenta los niveles de estrógeno

Candida albicans es el tipo de hongo que más comúnmente provoca infecciones por hongos. Las infecciones por hongos provocadas por otros hongos de este tipo pueden ser más difíciles de tratar y generalmente requieren tratamiento más agresivo.

Factores de riesgo


 

Los factores que aumentan el riesgo de padecer candidiasis son los siguientes:

  • Uso de antibióticos. La candidiasis es frecuente en las mujeres que toman antibióticos. Los antibióticos de amplio espectro, que eliminan una serie de bacterias, también eliminan las bacterias saludables de la vagina, lo que produce un crecimiento excesivo de los hongos.

  • Aumento de los niveles de estrógeno. La candidiasis es más frecuente en las mujeres que tienen un nivel más alto de estrógeno. Esto puede ocurrir en las mujeres que están embarazadas o que toman pastillas anticonceptivas con altas dosis de estrógeno o que siguen un tratamiento hormonal con estrógeno.

  • Diabetes no controlada. Las mujeres con un nivel de azúcar en sangre no controlado correctamente tienen un mayor riesgo de contraer candidiasis que las mujeres con diabetes bien controlada.

  • Sistema inmunitario deteriorado. Las mujeres con un sistema inmunitario disminuido (debido a un tratamiento con corticoesteroides o a una infección por el VIH) son más propensas a contraer candidiasis.

Prevención


 

Para reducir el riesgo de infecciones vaginales por hongos, usa ropa interior con entrepierna de algodón y que no te quede muy ajustada.

Además, evitar lo que se menciona a continuación podría ayudarte:

  • Pantimedias ajustadas

  • Duchas, que eliminan algunas de las bacterias normales en la vagina que te protegen de las infecciones

  • Productos femeninos perfumados, tales como baño de espuma, toallas higiénicas y tampones.

  • Jacuzzis y baños muy calientes

  • Uso innecesario de antibióticos; por ejemplo, para resfriados u otras infecciones virales

  • Permanecer con ropa mojada, como trajes de baño y ropa deportiva, durante largos períodos de tiempo



 

LA FIEBRE

 

La fiebre es una parte importante de las defensas del cuerpo contra la infección. La mayoría de las bacterias y virus que causan infecciones en humanos prosperan mejor a 37°C y la elevación de la temperatura corporal en unos cuantos grados puede ayudar al cuerpo a combatir la infección. Además, la fiebre activa el sistema inmunológico del cuerpo para producir más glóbulos blancos, anticuerpos y otros agentes para combatir la infección.



La fiebre es un aumento temporal de la temperatura del cuerpo, en general debido a una enfermedad. Tener fiebre es signo de que algo fuera de lo común está pasando en el cuerpo. Para un adulto, la fiebre puede ser molesta, pero normalmente no es algo que causa preocupación a menos que alcance los 39, 4º o más. En lactantes y bebés, una temperatura algo elevada puede indicar una infección grave.

 Algunos estudios han mostrado que la temperatura corporal "normal" puede tener un amplio rango que va desde los 36.1°C hasta los 37.2°C.

Tienes fiebre cuando tu temperatura aumenta por encima del rango normal. Lo que es normal para ti puede ser un poco más alto o más bajo que la temperatura normal promedio de 37°.

Las lecturas de la temperatura corporal varían en función del lugar del cuerpo donde una persona toma las mediciones. Las lecturas rectales son más altas que las orales, mientras que las lecturas de las axilas tienden a ser más bajas.



Según lo que produzca la fiebre, los siguientes pueden ser otros signos y síntomas:

·         Sudoración

·         Escalofríos y temblores

·         Dolor de cabeza

·         Dolores musculares

·         Pérdida del apetito

·         Irritabilidad

·         Deshidratación

·         Debilidad general

 

El hecho de tener fiebre significa que nuestro sistema inmune se ha activado al localizar alguna de esas situaciones, por lo que puede comenzar a luchar contra ellas:

Dañar directamente a los organismos patógenos

Inducir a la apoptosis o muerte programada de las células corporales infectadas o tumorales

Inducir la producción de proteínas de choque de calor para proteger a las células sanas.

Como curiosidad, el hecho de tener fiebre tiene un efecto positivo a la hora de luchar contra el germen causante, y que las respuestas inmunes del organismo trabajan mejor en temperaturas elevadas.

Para que se considere fiebre, se debe superar la temperatura máxima considerada “normal”. La temperatura corporal normal de una persona sana entre los 18 y 40 años debe estar comprendida entre los 36’4ºC y 37’2ºC, aunque hay personas que puede tener una temperatura corporal menor (en torno a los 35’8ºC).

Se considera fiebre una temperatura superior a 37’2ºC por la mañana.                     

Se considera fiebre una temperatura superior a 37’7ºC por la tarde.

Hay que diferencia entre décimas de fiebre que denominamos febrícula (hasta 37’5ºC), fiebre (a partir de 38ºC) y fiebre de urgencia (a partir de 40ºC).

Lo primero que tienes que hacer si tienes fiebre es no ponerte nervioso, sobre todo si se trata de fiebre baja o moderada. Pero si la fiebre aumenta es recomendable acudir al médico para que diagnostique la causa y nos ponga un tratamiento. No olvides decirle al médico cuándo comenzó la fiebre y si tienes otros síntomas (tos, vómitos, diarrea, dificultad para respirar, sarpullidos en la piel…). Cuantos más datos le des al médico, más fácil será encontrar la causa que provoca la fiebre.

Uso de antitérmicos

Normalmente se recurre a antitérmicos (paracetamol, ibuprofeno) para tratar la fiebre, aunque no siempre es imprescindible. La dosis se administrará cada 6-8 horas y, en casos estrictamente necesarios se puede valorar la posibilidad de alternarlos cada 4 horas.

Otros métodos



Realización de baños de agua templada (2-3ºC por debajo de la temperatura corporal).

Retirar el exceso de ropa o mantas para evitar que siga subiendo el calor corporal.

Mantener la temperatura de casa agradable entre 20-22ºC.

Beber abundante líquido para evitar la deshidratación, que es una de las consecuencias más habituales de la fiebre.



sábado, 27 de noviembre de 2021

¿Qué es la enfermedad celíaca?

La celiaquía o enfermedad celíaca (EC) es un proceso crónico, multiorgánico y autoinmune, que lesiona primeramente el intestino y puede dañar cualquier órgano o tejido corporal. Afecta a personas que presentan una predisposición genética.

Está producida por una "intolerancia" permanente al gluten. Aunque no se trata de una simple intolerancia alimentaria ni mucho menos de una alergia, ni de un trastorno únicamente digestivo como tradicionalmente se consideraba.

Actualmente se sabe que es realmente una enfermedad sistémica, ya que la respuesta inmunitaria anormal causada por el gluten puede dar lugar a la producción de diferentes autoanticuerpos que pueden atacar a cualquier parte del organismo.

El gluten es una proteína que se encuentra en la semilla de muchos cereales. Está en el trigo, la cebada, el centeno, el triticale, la espelta, en algunas variedades de avena, así como en cualquier híbrido de estos cereales o sus derivados. Pero no sólo los cereales. El gluten extraído de ellos mediante un proceso industrial se suele emplear como ingrediente para elaborar algunos productos alimenticios por su capacidad espesante.

La enfermedad celíaca, por tanto, es una autoinmunidad. Es decir, las defensas en lugar de dirigirse contra una forma peligrosa que ataca nuestro cuerpo se dirigen contra el propio organismo. Entonces lo que provoca el gluten en el celiaco es una reacción de autoinmunidad en la que ataca, en este caso, al intestino especialmente, aunque no sólo a este órgano.



Sintomatología de la Enfermedad Celiaca

Los síntomas más frecuentes son: pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal, pérdida de masa muscular, retraso del crecimiento, alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía, introversión, tristeza), dolores abdominales, meteorismo, anemia por déficit de hierro resistentes a tratamiento. Sin embargo, tanto en el niño como en el adulto, los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes, dificultando el diagnóstico. 





Diagnóstico de la Enfermedad Celiaca

Mediante un examen clínico cuidadoso y una analítica de sangre, que incluya los marcadores serológicos de enfermedad celíaca se establece el diagnóstico de sospecha de la enfermedad. Para el diagnóstico de certeza de la enfermedad celíaca es imprescindible realizar una biopsia intestinal. Dicha biopsia consiste en la extracción de una muestra de tejido del intestino delgado superior para ver si está o no dañado. Para realizar esta prueba es necesario que no se haya retirado el gluten de la dieta.

Tratamiento

Ya, con la confirmación de la enfermedad, es el momento de iniciar el tratamiento que no es otro que eliminar completa y definitivamente el gluten de la dieta. Pero siempre con el diagnóstico definitivo, nunca antes.

Una cuestión importante es que para hacer bien una exclusión completa del gluten hay que consultar con un profesional sanitario (estomatólogo, nutricionista…), porque hacer una dieta mal hecha no controla la enfermedad y excluir descontroladamente esta proteína puede desequilibrar la dieta. Esto es esencial porque, en este momento, el único tratamiento de la enfermedad celíaca es la exclusión del gluten y, por tanto, hay que hacerlo bien, para evitar otros problemas de salud.

Consecuencias de excluir el gluten de la dieta sin ser celiaco

Hay personas que empiezan una dieta sin gluten por otros motivos: por gusto, por moda, creencia de que es más sano… Pero es el enfermo celiaco tiene que hacer la dieta sin gluten, la personas que no es celiaca, no.

Para una persona que no tiene una enfermedad relacionada con el gluten (la enfermedad celiaca, la alergia al gluten y la intolerancia no celiaca) no es recomendable excluir el gluten.

domingo, 21 de noviembre de 2021

                    

                      Psoriasis




     Es una afección cutánea que provoca enrojecimiento, escamas plateadas e irritación de la piel. La mayoría de las personas con psoriasis presentan parches gruesos, rojos y bien definidos de piel  y escamas de color blanco plateado. Esto se denomina psoriasis en placa.


            Causas


      La psoriasis es común. Cualquiera puede tenerla, pero casi siempre comienza entre las edades de 15 y 35 años, o a medida que las personas envejecen.

      La psoriasis no es contagiosa. Esto significa que no se transmite a otras personas.

       La psoriasis parece transmitirse de padres a hijos. 

       Las células cutáneas normales crecen en lo profundo de la piel y suben hasta la superficie aproximadamente una vez al mes. Cuando una persona tiene psoriasis, este proceso ocurre en 14 días en lugar de 3 a 4 semanas. Esto resulta en la acumulación de células muertas en la superficie de la piel, formando una acumulación de escamas.

        Los siguientes factores pueden desencadenar un ataque de psoriasis o hacer que sea más difícil de tratar:

  • Infecciones bacterianas o virales, incluso faringitis streptocócica e infecciones de las vías respiratorias altas
  • Aire seco o piel seca
  • Lesión en la piel, como cortaduras, quemaduras, picaduras de insectos y otras erupciones cutáneas
  • Algunos medicamentos, por ejemplo antipalúdicos, betabloqueadores y litio
  • Estrés
  • Muy poca luz solar
  • Demasiada luz solar (quemadura solar)

        La psoriasis puede ser peor en personas con un sistema inmunitario debilitado, incluyendo personas con VIH/Sida. 

        Algunas personas con psoriasis también tienen artritis psoriásica). Además, las personas con psoriasis tienen un mayor riesgo de padecer de hígado  graso y trastornos cardiovasculares, tales como enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.


            

           Síntomas



         La psoriasis puede aparecer en forma repentina o lenta. Muchas veces, desaparece y luego se reactiva. 

         El síntoma principal de la afección son placas de piel irritadas, rojas y descamativas. Las placas se ven con mayor frecuencia en los codos, en las rodillas y en la parte media del cuerpo. Sin embargo pueden aparecer en cualquier parte, incluso el cuero cabelludo, palmas de las manos, plantas de los pies y los genitales.

La piel puede estar:

  • Con comezón
  • Seca y cubierta con piel descamativa y plateada (escamas)
  • De color entre rosa y rojo
  • Levantada y gruesa

Otros síntomas pueden incluir:

  • Dolor o malestar articular o en los tendones
  • cambios en las uñas, por ejemplo uñas gruesas, uñas de color entre amarillo y marrón, hoyuelos en la uña y uñas que se despegan de la piel por debajo
  • Caspa abundante en el cuero cabelludo


       Existen cinco tipos principales de psoriasis:

  • Eritrodérmica: el enrojecimiento de la piel es muy intenso y cubre una zona grande.
  • Guttata: aparecen pequeñas manchas entre rojas y rosadas en la piel. Esta forma a menudo está relacionada con las infecciones por estreptococos, especialmente en niños.
  • Inversa: se presenta enrojecimiento e irritación de la piel de las axilas, la ingle y entre la piel superpuesta, en lugar de aparecer en las áreas más comunes de los codos y las rodillas.
  • Placa: gruesos parches de piel rojos y gruesos cubiertos por escamas plateadas y blancas. Este es el tipo más común de psoriasis.
  • Pustular: ampollas amarillas llenas de pus (pústulas) que están rodeadas de piel roja e irritada.   


            Pruebas y exámenes


         Su médico puede diagnosticar esta afección observando la piel.

Algunas veces, se lleva a cabo una biopsia de piel para descartar otros trastornos posibles. Si tiene dolor articular, su proveedor puede ordenar exámenes por imágenes.


       

         



  Tratamiento


         El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y prevenir una infección.

Hay tres opciones de tratamiento disponibles:

  • Lociones, ungüentos, cremas y champús para la piel: estos se denominan tratamientos tópicos.
  • Pastillas o inyecciones que afectan la respuesta inmunitaria del cuerpo, no simplemente la piel: se denominan tratamientos sistémicos o generalizados.
  • Fototerapia, en la cual se utiliza luz ultravioleta para tratar la psoriasis.



TRATAMIENTOS USADOS EN LA PIEL (TÓPICOS)


        La mayoría de las veces, la psoriasis se trata con medicamentos que se aplican directamente sobre la piel o el cuero cabelludo. Estos pueden incluir:

  • Cremas o ungüentos de cortisona
  • Otras cremas y ungüentos antiinflamatorios 
  • Cremas o ungüentos que contengan alquitrán de hulla o antralina 
  • Cremas para quitar la descamación (generalmente ácido salicílico o ácido láctico)
  • Champús para la caspa (de venta libre o recetados)
  • Humectantes
  • Medicamentos recetados que contengan vitamina D o vitamina A (retinoides)








  TRATAMIENTOS SISTÉMICOS (GENERALIZADOS)

 

   Si usted tiene una psoriasis de moderada a severa, su médico probablemente recomendará medicamentos que inhiban la respuesta inmunitaria defectuosa del cuerpo. Estos medicamentos incluyen metotrexato o ciclosporina. También se pueden utilizar retinoides, tales como acetretin.

Los medicamentos más nuevos, llamados biológicos, se usan más comúnmente ya que se enfocan en las causas de la psoriasis. Los biológicos aprobados para el tratamiento de la psoriasis incluyen:

  • Adalimumab (Humira)
  • Abatacept (Orencia)
  • Apremilast (Otezla)
  • Brodalumab (Silig)
  • Certolizumab pegol (Cimzia)
  • Etanercept (Enbrel)
  • Infliximab (Remicade)
  • Ixekizumab (Talz)
  • Golimumab (Simponi)
  • Guselkumab (Tremfya)
  • Risankizumab-rzaa (Skyrizi)
  • Secukinumab (Cosentyx)
  • Tridakizumab-asmn (Ilumya)
  • Ustekinumab (Stelara)



       FOTOTERAPIA



       Algunas personas pueden optar por hacerse fototerapia, la cual es segura y puede ser muy efectiva:

  • Este es un tratamiento en el que la piel se expone cuidadosamente a luz ultravioleta.
  • Se puede administrar sola o después de tomar un medicamento que hace que la piel sea sensible a la luz.
  • La fototerapia para la psoriasis se puede administrar como luz ultravioleta A (UVA) o luz ultravioleta B (UVB).




        


       OTROS TRATAMIENTOS



     Si usted tiene una infección, su médico le recetará antibióticos.



        CUIDADO EN EL HOGAR



       Seguir estos consejos en el hogar puede ayudar:


  • Tomar un baño o una ducha diariamente: trate de no frotarse con demasiada fuerza porque esto puede irritar la piel y desencadenar un ataque.
  • Los baños de avena pueden actuar como calmante y ayudar a aflojar las escamas. Se pueden utilizar productos de venta libre para estos baños. O puede mezclar 1 taza (128 gramos) de avena en la bañera (del baño) con agua tibia.
  • Mantener la piel limpia y húmeda, y evitar los desencadenantes específicos de la psoriasis puede ayudar a reducir la cantidad de reactivaciones.
  • La luz solar puede ayudar a que los síntomas desaparezcan. Tenga cuidado con las quemaduras solares.
  • Las técnicas de relajación y antiestrés -- El vínculo entre el estrés y los ataques de psoriasis aún no se comprende bien.



      Grupos de apoyo


   Algunas personas se pueden beneficiar de un grupo de apoyo para la psoriasis. La Fundación Nacional para la Psoriasis es un buen recurso:www.psoriasis.org 

     

      Expectativas (pronóstico)


    La psoriasis puede ser una afección de por vida que usualmente se puede controlar mediante tratamiento. Puede desaparecer durante períodos extensos y luego volver. Con el tratamiento apropiado, no afecta la salud general. Pero debe estar al tanto que existe un fuerte vínculo entre la psoriasis y otras afecciones, como la enfermedad del corazón. 

    

      Cuándo contactar a un profesional médico



      Contacte a su médico si presenta síntomas de psoriasis o si la irritación de la piel continúa a pesar del tratamiento.

Coméntele a su médico si tiene dolor articular o fiebre con los ataques de psoriasis.

Si tiene síntomas de artritis, hable con su dermatólogo o reumatólogo.

Si tiene un brote grave que le cubra toda o la mayor parte del cuerpo, acuda a urgencias.


      Prevención


      No existe ninguna forma de prevención conocida para la psoriasis. Mantener la piel humectada y limpia y evitar los desencadenantes de la enfermedad puede ayudar a reducir la cantidad de reagudizaciones.

Los médicos recomiendan los baños o duchas diarias para las personas con psoriasis. Evite restregarse demasiado fuerte, porque esto puede irritar la piel y desencadenar un ataque.


     Nombres alternativos


Psoriasis en placa; Psoriasis vulgar; Psoriasis guttata; Psoriasis pustular




Bibliografía: Medline plus